Siempre para alguien, el mal se convierte en oportunidad de felicidad. En nuestra sociedad, minada por tanta codicia egoísta, podremos vivir con felicidad, si en lugar de creer oponernos a ella, la aceptamos tal cual pero aligerándonos nosotros de nuestras ideas locas, sentimientos inferiores, deseos condicionados y actos inútiles. Toda revolución debería convertirse en una re-evolución. Declarémonos "mutantes".
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